Administras la casa entera y el banco dice que no tienes ingreso
Tú decides cuánto se gasta en despensa, cuándo se paga la luz, cómo se estira la quincena de tu esposo o el dinero que mandan los hijos. Sacas adelante a una familia con un presupuesto que muchos contadores no sabrían manejar. Y sin embargo, cuando entras a una sucursal a pedir un préstamo a tu nombre, la primera pregunta es «¿en qué trabaja?» y la segunda «¿tiene comprobante de ingresos?». Como la respuesta es «en mi casa» y «no», te mandan a que tu esposo sea el titular o el aval.
Eso tiene dos problemas. El primero: si el crédito va a nombre de él, el proyecto también, y tu independencia queda en cero. El segundo: si él ya tiene buró afectado o un crédito de nómina encima, tampoco lo aprueban. Te quedan las tandas del barrio, que funcionan hasta que alguien se desaparece con el bote, y el crédito de la tienda de muebles con interés elevado.
Tandazo toma la lógica de la tanda que ya conoces y la vuelve un contrato regulado: es autofinanciamiento colectivo bajo la LFPC (art. 63), con autorización de la Secretaría de Economía 410.10/0239 y contrato registrado ante PROFECO con el número 62-2020. El plan va a tu nombre. No pedimos aval, no consultamos buró y no pedimos comprobantes de ingreso: entras con tu INE y un comprobante de domicilio. Aportas una mensualidad fija $2,500 a un fondo común y recibes el monto íntegro de tu plan cuando acumulas 48% en capital, con 0% de interés sobre ese capital.
¿Para qué lo usa un ama de casa?
Casi siempre el dinero se va a algo que ya está funcionando a pequeña escala en casa o a un pendiente familiar que lleva años esperando. Estos son los usos más frecuentes por plan:
- $50,000 — Un negocio desde casa. Horno y batidora industrial para repostería, máquina de coser overlock, equipo para uñas o estética, o el primer inventario para venta por catálogo con exhibidor en tu sala. Empiezas a generar ingreso propio sin dejar la casa.
- $80,000 — Cocina económica o fonda en la cochera. Estufa industrial, refrigerador, mesas, licencia y capital para el primer mes de insumos. Un negocio que vende todos los días de la semana.
- $100,000 — Quitar las deudas caras de la familia. Tarjetas, crédito de tienda departamental, el préstamo del vecino. Una sola mensualidad fija, sin intereses sobre el capital, y el presupuesto vuelve a respirar.
- $150,000 — Remodelar o ampliar la casa. Cuarto para los hijos que ya crecieron, baño completo, cocina nueva, techo firme. Patrimonio que se queda en la familia.
- $200,000 — Apoyar a un hijo con la universidad o su primer negocio. Colegiaturas, mudanza a otra ciudad, equipo de cómputo, o el capital para que él o ella empiece su taller.
- $220,000 — Local propio para el negocio que ya funciona. Si tu venta de comida, ropa o belleza ya se desbordó de la casa, este monto paga traspaso, adecuación y equipo de un local formal.
El monto llega completo y de una sola vez, a tu cuenta, para que tú decidas cómo se usa.
Cómo sale la mensualidad del gasto familiar
Que no tengas un sueldo propio no significa que no puedas pagar. La mensualidad fija $2,500 sale del presupuesto del hogar como cualquier otro gasto fijo: se aparta el día que entra la quincena, antes que el súper, igual que la luz o el agua. Si tu esposo, tus hijos o tus papás aportan al gasto, esto puede ser un proyecto familiar que administras tú. Y si ya generas algo desde casa vendiendo comida, ropa o productos por catálogo, apartar una parte de cada venta suele bastar.
La mensualidad se desglosa en $2,000 de capital que se acumula a tu nombre, $200 de seguro de vida y $300 de cuota de administración con IVA. Es la misma cantidad todos los meses, en cualquiera de los 18 planes. Cuando llega el aguinaldo de tu esposo, un reparto de utilidades o un mes en que vendiste más, puedes hacer adelantos de $2,300 (sin seguro) para recibir tu plan antes.
Los riesgos que sí debes considerar: que la quincena de la que depende la casa se pierda por un despido, que una enfermedad se coma el presupuesto, o que una separación cambie por completo la economía del hogar. El seguro de vida incluido cubre a tu familia si tú faltas: no heredan la deuda ni pierden lo acumulado. Y el plan a tu nombre te protege a ti: lo que se acumula es tuyo, pase lo que pase con la relación.
Puede ser tuyo, de tu familia de origen (tus papás, un hermano) o de tu pareja, siempre con consentimiento de quien sea el dueño.
Preguntas frecuentes
No tengo ingresos propios, ¿de verdad puedo contratar a mi nombre?
Sí. Tandazo no pide comprobante de ingresos, nómina ni carta de tu esposo. Entras con tu INE vigente y un comprobante de domicilio, y el contrato, el capital acumulado y el monto que recibes quedan a tu nombre. La mensualidad fija $2,500 puede salir del gasto familiar o de lo que generes desde casa; lo importante es que se pague puntual cada mes.
¿Mi esposo tiene que firmar como aval?
No. Tandazo no pide aval de nadie.
¿Revisan el buró de crédito mío o de mi familia?
Un historial negativo por una tarjeta o un crédito de tienda no impide entrar.
Si me separo de mi pareja, ¿qué pasa con el plan?
El plan está a tu nombre, así que el capital acumulado y el derecho a recibir el monto son tuyos. La mensualidad sigue corriendo, por lo que tendrás que asegurarte de poder pagarla con tu nuevo presupuesto.