Si ya tienes una casa o un terreno, puedes usarlo como respaldo para obtener liquidez a un costo mucho menor que un préstamo sin garantía. Esto es lo que exige, lo que cuesta y el riesgo real que estás asumiendo.
Un crédito de liquidez con garantía hipotecaria es aquel donde pones un inmueble que ya es tuyo como respaldo para obtener dinero de libre destino. No es un crédito para comprar casa: la casa ya la tienes, y la usas como garantía. Los montos van del 40% al 70% del valor del inmueble, el CAT típico es de 13% a 30% —muy por debajo de un préstamo personal— y los plazos llegan a 15 o 20 años. Requisitos: escrituras a tu nombre, inmueble libre de gravamen, avalúo y, en la mayoría de los casos, comprobación de ingresos. El riesgo es serio y hay que decirlo claro: si dejas de pagar, puedes perder el inmueble. Por eso solo conviene cuando el destino del dinero es productivo o consolida deuda mucho más cara.
$50,000 a $220,000 sin intereses y sin que tu buró decida. La garantía hipotecaria se constituye hasta la adjudicación, y el inmueble puede ser de un garante, no forzosamente tuyo.